jueves, 6 de agosto de 2020

Dos veces muerto

Y podemos decir que, a partir de 1850, Concordia empieza a hacer historia en Entre Ríos y en el país, con hechos que trascienden la importancia local. En efecto, Antonio P. Castro, primer cronista histórico de Concordia, documenta que ese año se levanta el primer monumento a Urquiza en Concordia, y, por lo tanto, éste es el primer pueblo de la República que glorificó en mármol al futuro vencedor de Rosas. En sus Crónicas Históricas, el mencionado autor relata que el 9 de agosto era el santo de Urquiza y, como era costumbre entonces, todo el pueblo celebraba la fecha con festejos populares que alcanzaban contornos extraordinarios. En 1850 quiso hacerse algo mejor de lo que se venía realizando hasta entonces. Se nombró, con tal fin, una comisión de vecinos para que se ocupara de este asunto, que estuvo integrada por Estanislao Panelo, Anacleto Tirigall, Mauricio Dunsford, José M. Pelliza, Juan P. Barceló y Juan P. Penco. Los nombrados tuvieron la idea de levantar una pirámide “en el centro de la Plaza Mayor de esta villa, cuya duración debía ceñirse puramente a los tres días de festividad que preparaban”. Sin embargo, el entusiasmo popular superó los cálculos y las donaciones fueron extraordinarias. Surgió entonces la iniciativa de que la enunciada pirámide —que originariamente sería construida de cartón, madera y lienzo— “fuese erigida (...) con toda solidez y perfección”. Además, llevaría la siguiente leyenda en uno de sus lados: “A Urquiza - El pueblo de La Concordia –Agradecido - 9 de agosto de 1850”, con lo que se constituía en un verdadero homenaje a don Justo José. Solicitada la autorización pertinente, fue concedida.
La construcción que se levantó entonces ya no fue una pirámide sino una columna. En su cúspide fue emplazado un busto de Urquiza, todo lo cual se terminó en 1851. El mencionado busto, que se trajo de Concepción del Uruguay, era de mármol, y se mantuvo en el lugar de su emplazamiento hasta 1871, o sea un año después de la trágica muerte de Urquiza. Justamente el 11 de abril, primer aniversario de su muerte, “una tormenta terrible se desencadenó sobre Concordia, y un rayo vino a caer sobre el busto de Urquiza, destruyéndolo y dando con la cabeza al suelo —relata Castro— partida en pedazos, mutilando totalmente la obra que los hombres erigieran, yendo a parar, la masa de mármol deteriorado a la cárcel pública, donde durante largos años sirviera para picar la carne de los recluidos, con evidente olvido del respeto debido a los restos marmóreos del gran entrerriano”.
Cabe agregar que cuando fue demolida la columna, lo que ocurrió el 28 de diciembre de 1906, se encontraron dos tubos de plomo. Uno de ellos guardaba los antecedentes de la erección de la pirámide, en 1850. El otro, un rollo de papeles casi totalmente destruidos, pero en los que se advertía la siguiente inscripción: “Viva la Confederación Argentina, Mueran los Enemigos de la Organización Nacional”, y una fecha: “mayo 24 de 1851”, que Castro considera como la fecha de construcción de la columna y que vendría a concordar con la leyenda, puesto que el pronunciamiento de Urquiza se había realizado el 1º de mayo. En esto se basa el cronista local para manifestar que la columna de la plaza de Concordia fue el primer monumento a Urquiza en el país.

Urquiza



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